sábado, 29 de abril de 2017

Roberto Bolaño "Amuleto" El machito latinoamericano





Lo mejor es comenzar con la música de fondo que nos propuso Roberto Bolaño en este libro: 
"La miro: el gatito negro está entre sus brazos y Remedios Varo le dice: bonic, on eres?, bonic, feia hores que et buscava.
¿Quieres escuchar un poco de música?
¿Me lo dice a mí o se lo dice al gatito? Supongo que a mí, porque al gatito le habla en catalán, aunque a simple vista cualquiera se puede dar cuenta de que se trata de un gato mexicano, un gato mexicano callejero con una estirpe de por lo menos trescientos años, aunque ahora que la luna se traslada, con pasitos de gata, de una baldosa a otra del lavabo de mujeres, me pregunto si en México, antes de que llegaran los españoles, había gatos, y me respondo a mí misma, desapasionadamente, objetivamente, incluso con un deje de indiferencia, que no, no había gatos, los gatos llegaron con la segunda o la tercera oleada. Y entonces, con voz de sonámbula porque estoy pensando en los gatos sonámbulos de México, le digo que sí y Remedios Varo se acerca al tocadiscos, un tocadiscos viejo, cosa que no tiene nada de raro pues estamos en el increíble año de 1962 y todas las cosas son viejas, ¡todas las cosas se llevan una mano a la boca como yo para ahogar un grito de asombro o una confidencia inoportuna!, y pone un disco, y me dice: es el concertino en la menor de Salvador Bacarisse, y yo escucho por primer vez a ese músico español y me pongo a llorar, otra vez, mientras la luna salta de una baldosa a otra, en cámara lenta, como si esta película la dirigiera yo y no la naturaleza".

Amuleto es un librito de unas 150 páginas que Roberto Bolaño escribió entre sus dos grandes colosos: Los detectives salvajes y 2666. En él roba algunos de los personajes de los detectives para desarrollarlos de forma distinta. La protagonista, Auxilio Lacouture, una uruguaya apasionada por la poesía, había viajado a México sobre el año 1965 para ofrecerse como chacha a dos poetas españoles emigrados, León Felipe y Pedro Garfias, y también para vivir las noches de México D.F junto a los jóvenes poetas mexicanos, de café en café, de tertulia en tertulia. Auxilio se convirtió en la madre de todos ellos, era la madre de todos los jóvenes poetas iberoamericanos.

El acontecimiento que comparten ambos libros (Los detectives salvajes y Amuleto) es la recreación de un hecho histórico que sucedió en septiembre de 1968, la violación de la autonomía de la Universidad Autónoma de Ciudad de México, entrando los militares en el campus de la Facultad de Filosofía y Letras. Bolaño inventa un personaje, Auxilio Lacouture, quien se queda en uno de los lavabos de chicas de la facultad leyendo un libro de poemas de Pedro Garfias. Se aisló del ruido y permaneció así, “sentada en el wáter y con las polleras arremangadas”, sin enterarse de nada hasta que ya era mejor no moverse. Pasó así muchos días. El libro Amuleto sucede en este período de tiempo, Auxilio utiliza su memoria pasada, futura y su imaginación para contarnos un libro delicioso: “Y no sé cuánto tiempo pasó, si mucho o si poco, porque yo tenía los sentidos enganchados con alfileres en el espacio y no en el tiempo”.

Dentro de las características de estilo del libro voy a resaltar estas cuatro:
Coquetea con el realismo mágico. Bolaño juega constantemente con la realidad y el tiempo, viene y va del pasado al futuro, de lo imaginado a lo real, son constantes del libro que lejos de encasillarlo lo refuerzan. Recuerda la fuerza evocativa que consigue su admirado Antonio Di Benedetto en su novela Zama y matices del estilo de Juan Rulfo, aunque mantenga su estilo ecléctico.

Se adelanta al boom de la auto-ficción. El machito latinoamericano Arturo Belano que es un personaje principal en Los detectives salvajes y que representa al propio Bolaño, reaparece aquí desde la primera página en pinceladas escuetas pero clarificadoras, lo cuenta todo Auxilio en primera persona, habla de su inmadurez al principio de conocerlo, de su familia, de su viaje iniciático por diversos países de Iberoamérica hasta llegar a Chile cuando el golpe de Pinochet, cuenta someramente que estuvo detenido y habla de su vuelta a México muy cambiado y más maduro. Arturo Belano es un personaje secundario pero fundamental en esta novela, nos muestra brochazos sutiles que nos hacen imaginar al Bolaño adolescente frágil y a la vez viril que sobrevive por su inteligencia.

Sorprende en este libro la importancia -mucha mayor importancia que en ningún otro libro del autor- de los personajes femeninos. Trata con cuidadísima sensibilidad a su protagonista y narradora Auxilio Laconture, también a la pintora catalana Remedios Varo, de quien deja un retrato de mujer elegante, sobria y casi fantasmal dada la imposibilidad temporal de ser real el encuentro con Auxilio. De igual forma aparece la poeta uruguaya Lilian Serpas, casi anciana, vendiendo los dibujos de su hijo. Realiza también un somero retrato de su propia madre.

Metaliteratura. La literatura de Roberto Bolaño es siempre análisis de la literatura, siempre aparecen críticas, alabanzas, invenciones sobre sus autores favoritos o sobre los que no son tan favoritos, es una de las características más destacadas de su escritura, convirtiéndose sus grandes libros en un saco sin fondo de nombres y autores, especialmente poetas. En este libro aparece, como no podía ser de otra manera, la literatura de la literatura, hay homenajes claros a personalidades del mundo de las artes, especialmente las ya mencionadas pero en ningún caso su aparición es larga y tediosa sino amena y productiva.

También quería resaltar que Bolaño como le ocurre a Cervantes, Marcel Proust, James Joyce, F. Dostoievski y muchos célebres autores, llenó hojas y hojas pasionales, inteligentes, cargadas de poesía, de balas, de golpes, de nombres, pero que a veces el lector tiene que levantarse y dejar el libro, despejarse un poco, comerse un cacahuete o todo un campo de higos antes de volver a cogerlo otra vez. Eso aquí no pasa, la palabra fluye por el tiempo, el recuerdo y la imaginación a buen ritmo y las dimensiones de la novela permiten cómodamente pasearla de principio a fin.

Amuleto es el canto de los jóvenes poetas latinoamericanos sacrificados y su protagonista es la voz que lo vio todo, que lo vivió todo y que lo guarda para que no muera.



Remedios Varo                                                                                                   

viernes, 7 de abril de 2017

Primo Levi “Esto es un hombre”





He pasado las últimas semanas leyendo a Primo Levi, testigo directo de Auschwitz en 1944. El libro: “Se questo è un uomo” en su título original en italiano, fue escrito en los años posteriores a su liberación. Levi nos cuenta las peripecias, los desastres que pasó desde que lo detuvieron como partisano en Italia, su posterior viaje a Polonia en los míticos trenes de ganado, cerrados, cientos de hombres, mujeres y niños, sin luz, sin ventilación y su encierro en un centro de trabajo adscrito a Auschwitz hasta su liberación; el milagro de estar vivo. 

Cuenta todo desde su experiencia, como ante una radiografía, su escritura es una misión y el resultado es valiosísimo. Nos relata todo sin revanchismo y con mucha inteligencia por lo que me es imposible no admirarlo. El libro es a la vez un tratado sobre la vida en el campo de trabajo y una joya literaria.

Nosotros que nunca hemos perdido la dignidad en tal extremo, que nunca hemos visto lo horrendo, que carecemos de la experiencia de ser una cosa que puede trabajar, una inmundicia que hace lo que sea por un trozo de pan, por raspar una escudilla, por sorber un poco más de sopa, por un trago de agua que no mate, nosotros tenemos que leerlo y detectar cualquier movimiento que lleve a que un solo hombre (mujer o niño) se encuentre en circunstancias similares.


El libro es impecable y su objetivo contar lo sucedido, aquello difícil de creer, de imaginar por quienes estaban fuera, contarlo desde la reflexión, sin emoción y sin odio; La descripción del lager (campo de concentración), la división de los internos por categorías, la pugna por algún privilegio, cómo la moneda en circulación era una ración o media o un cuarto de ración de pan, cómo el mercado florece con las pocas posesiones que se podían tener (una cuchara, lo que quedaba de una camiseta raída, algo de jabón, un botón…), la disciplina férrea y absurda más humillante aún por no tener lógica alguna; hombres de pie, desnudos, obligados a permanecer así, durante horas para nada, por sometimiento, sin razones.

Leedlo si no lo habéis leído, muchas preguntas os vendrán, mucha rabia, incluso miedo ¿Hasta qué punto no somos nosotros cómplices de situaciones donde el ser humano pierde su libertad y su derechos? ¿Cómo hombres como Heidegger pudieron apoyar el nazismo? ¿Cómo todo un pueblo puede acoger tal delirio? Un sinfín de preguntas con desagradables respuestas.

Os dejo con Primo Levi a su regreso a Turín, un muchacho de apenas 27 años haciendo un esfuerzo supremo por recordar para que nosotros podamos conocerlo todo. Aquí algunos fragmentos:

“Me muerdo los labios profundamente: sabemos bien que el ocasionarse un pequeño dolor sirve de estimulante para poner en movimiento las últimas reservas de energía. También lo saben los Kapos: algunos nos golpean por pura bestialidad y violencia, pero hay otros que nos golpean cuando estamos ya bajo la carga, casi amorosamente, acompañando los golpes con palabras de exhortación y de ánimo, como hacen los carreteros con los buenos caballos”.

“Como ya hemos dicho en otra parte, el reglamento del campo prescribe que todas las mañana los zapatos se embetunen y se les saque brillo, y cada Blockältester (=jefe del barracón, normalmente judío) es responsable ante los SS de la obediencia a esta disposición por parte de todos los hombres de su barracón. Se podría, pues, pensar que cada barracón disfruta de una asignación periódica de betún para los zapatos, pero no es así: el mecanismo es otro. Es necesario anticipar que cada barracón recibe, por las tardes, una asignación de potaje que es un poco mayor que la suma de las raciones reglamentarias; el exceso es repartido según el arbitrio del Blockältester, el cual se procura, en primer lugar, las atenciones para sus amigos y protegidos, en segundo, las compensaciones debidas a los barrenderos, a los guardias nocturnos, a los inspectores de piojos y a todos los demás funcionarios prominentes de la barraca. Lo que todavía queda (y todo Blockältester astuto hace que siempre sobre), sirve precisamente para las compras.”

“Además, los enfermeros obtienen grandes ganancias del tráfico de cucharas. El Lager no provee de cuchara a los recién llegados, aunque el potaje semilíquido no pueda ser consumido de otra manera. Las cucharas se fabrican en la Buna, a escondidas y en los ratos libres, por los Häftlinge que trabajan como especialistas en los Kommandos de herreros y hojalateros; se trata de bastas y pesadas herramientas, hechas con chapas trabajadas a martillazos, frecuentemente con el mango afilado, de modo que sirva al mismo tiempo de cuchillo para cortar el pan. Los mismos fabricantes las venden directamente a los recién llegados; una cuchara sencilla vale media ración, una cuchara-cuchillo tres cuartos de ración de pan. Ahora bien, es ley que en el Ka-Be (barraca-hospital) se pueda entrar con la cuchara, pero no salir con ella. A los curados, en el acto de darlos de alta y antes de vestirlos, la cuchara les es confiscada por los enfermeros, que la envían en venta a la Bolsa(…)”

Enciérrense tras la alambrada de púas a millares de individuos diferentes en edades, estado, origen, lengua, cultura y costumbres, y sean sometidos aquí a un régimen de vida constante, controlable, idéntico para todos y por debajo de todas las necesidades: es cuanto de más riguroso habría podido organizar un estudioso para establecer qué es esencial y qué es accesorio en el comportamiento del animal-hombre frente a la lucha por la vida. 
No creo en la más obvia y fácil deducción: que el hombre es fundamentalmente brutal, egoísta y estúpido tal y como se comporta cuando toda superestructura civil es eliminada, y que el Haftling no es más que el hombre sin inhibiciones. Pienso más bien que, en cuanto a esto, tan sólo se puede concluir que, frente a la necesidad y el malestar físico oprimente, muchas costumbres e instintos sociales son reducidos al silencio.”

“(...)Hay que desconfiar, pues, de quien trata de convencernos con argumentos distintos de la razón, es decir de los jefes carismáticos: hemos de ser cautos en delegar en otros nuestro juicio y nuestra voluntad”.



lunes, 13 de marzo de 2017

“Mierda bonita” de Pablo Gisbert y Cía.






Me he leído el libro “Mierda bonita” de Pablo Gisbert y me ha conmocionado bastante, aún estoy perjudicada, bajo su influjo.

Es un libro que recopila todos los escritos, los textos para las obras de El Conde de Torrefiel. El Conde de Torrefiel es una compañía de teatro creada en 2010 por Tanya Beyeler  y Pablo Gisbert y que hoy tiene una gran proyección nacional e internacional. Pablo Gisbert es un Dramaturgo del siglo XXI, un palpador de realidades, un catador de la vida en multitud de posiciones.

Este libro es inflamable y hace arder a los incautos como yo que intentan apropiárselo.

Las peculiaridades del libro: Falta de retórica, gramaticalmente básico, la Información que maneja la proyecta directa, despliega una visión panorámica de las historias que nacen y se rematan en pocas frases, se suceden con sencillez pero calando, te pringan de una manera tonta y dolorosa, así como cuando te das cuenta de una verdad desagradable que no has visto hasta ese momento. Bien documentado, efectista, claro, perturbador y plagado de ideas sociofilosóficas, políticas, sexuales, ideas novísimas, siglo veintiuno año 2015 en adelante, lanzadas así, como si el autor tirase con intención una pequeña piedra a un pantano enorme.

La sensación es de muy vivo, de muy verdad.

Un ejemplo:   FLORENCIA (de la obra: "La posibilidad que desaparece")

“Blixa Bargeld, el cantante de Einsgürzende. Neubauten, está con un amigo en una cafetería de Piazza della Signoria. Después de un par de horas de conversación agradable con su amigo, Blixa Bargeld dice: “La verdad ya no es interesante, veo una catástrofe, una matanza o un abuso, todo en el mismo día, y me provoca que nada tenga la importancia que necesita. Pienso que dos verdades dichas, una detrás de otra se autoanulan y desaparecen. No deberíamos saber tanto del mundo. La sobreinformación nos paraliza, y lo que es más curioso, nos engancha. Yo he hecho cientos de conciertos, he conocido a miles de personas, he estado en cientos de ciudades y he visto que, para desplazar el miedo que provoca haber descubierto que la verdad no es tan interesante, todo se ha convertido en una fiesta constante. Se ovaciona lo pequeño. Se conmemora lo trivial. Se brinda hasta con uno mismo. Se celebra la misma idea de celebrar. Se han alcanzado todas las verdades y ha sido insuficiente (…)”

La editorial que se ha atrevido con esta joya es La uña rota y define extraordinariamente el libro en su página, yo compré el libro por esto: 

http://www.larota.es/cat%C3%A1logo/libros-robados/mierda-bonita-0

Si deseas saber más sobre la compañía que lleva a término estos textos, un vídeo aquí: 
http://www.rtve.es/alacarta/videos/atencion-obras/atencion-obras-conde-torrefiel/2187049/

Yo por mi parte sigo con mi conmoción particular, a ver si me recupero o qué.





viernes, 24 de febrero de 2017

“Manual de jardinería (para gente sin jardín)” de Daniel Monedero





Un trueque secreto para desordenar el mundo.

La literatura del siglo XXI busca su forma de estar en el mundo sin ser derrumbada, sin convertirse en una burda copia del pasado. Daniel Monedero capitanea su propia batalla para tratar de conseguirlo.

En “Manual de jardinería (para gente sin jardín)” su primer libro de relatos, perfila el camino dando manotazos al aire de la expresión, utiliza la experimentación onírica dentro de un realismo con imágenes surrealistas y gusta del juego estético y del lirismo como marcas de estilo:

En esa época lo poníamos todo perdido de cervezas y apodos.

Sus referentes literarios parecen partir de la estela brillante de Eloy Tizón y beben de Samuel Beckett, Clarice Lispector, Joseph Kafka y de la mejor poesía de todas las épocas.

El libro consta de diez relatos o historias como diez experimentaciones distintas, no existe una unidad de estilo ni de voz, Daniel sorprende en cada intento con nuevas propuestas sugerentes.

La vida ya no tiene nada que matar en mí. Llega tarde a este cuerpo.

Comienza el libro con una breve pero contundente y dinámica historia de amor “Universos paralelos” donde se pasa de manera mágica y poética del milagro del amor a la rutina y al fracaso. 

En “Manual de jardinería”, el cuento que le da el título al libro, para mí el mejor y el más sorprendente de todos, Ray, un adolescente negro del barrio de Queens en Nueva York, descubre que en realidad es la poeta polaca y Premio Nobel  Wislawa Szymborska:

¿Qué tienen esos poemas que han sido capaces de derribar a un muchacho de más de cien kilos? Ray ha sentido, y eso es lo que le ha tumbado, que esos versos que acaba de encontrar ya estaban dentro de él antes de leerlos (…)

Además un viaje a Roma muy cómico en “Non finito”: 

De pronto entrábamos en un museo y todos parecíamos más listos.


Un relato kafkiano en “Sumamente azul”, un fin de año en una habitación de hotel con un suelo verde extraterrestre en “Sylvia & Ted”, un relato adolescente en “Último verano en Seattle” y mucho más; Un hombre al que se le cae un pájaro muerto en la cabeza mientras declara su amor a una florista, una jirafa con una pancarta en una manifestación…


A menor capacidad pulmonar, mayor número de interrogaciones. Bah, la filosofía es una aventura para hombres cansados.

Una buena opción de lectura. Editado por Relee (Red Libre Ediciones). Mayo, 2016.



martes, 31 de enero de 2017

Ricardo Piglia: La garra nacida en la mano



  
El hombre Ricardo Emilio Piglia Renzi nos ha dejado recientemente pero no el escritor Ricardo Piglia ni su protagonista autoficcionado Emilio Renzi. Mucho tendrá que sudar la historia de la literatura para darlo por zanjado, para olvidar sus aportaciones o asumirlas como hechos consumados; la forma y el estudio literario tras él ya son otra cosa.

Aquí quedan sus novelas, sus cuentos, sus cuentos-ensayos-novelas-conclusiones.

La obra de Ricardo Piglia es la síntesis de toda una vida dedicada a la indagación literaria y a la prueba y error para avanzar, con el propósito real y honesto de conocer el material con el que están hechos los mejores relatos, las mejores obras literarias y a partir del conocimiento hacer una obra propia y significativa.

En su libro “Formas Breves” la ficción y la investigación ensayística conviven con naturalidad, misteriosamente, casi místicamente, utilizando un lenguaje muy pulido donde no sobra ni una palabra y la claridad de la prosa se hermana con la perfección conceptual; las ideas se exponen con claridad, los ejemplos de cuentos y anécdotas que utiliza de otros son nítidos, útiles y brillantes: Kafka, Chejov, Hemingway y Borges, sobre todos Borges. Nabokov, Manuel Puig, Roberto Arlt, James Joyce, Marcelino Fernández.

Estás leyendo las palabras, las razones, la literatura de Piglia y sientes lo barridas que están las frases, sientes el ritmo, la lógica, la belleza. Yo no puedo poner aquí un ejemplo o dos, bueno, sí puedo pero sería desvirtuar el significado de este libro, acotar su conocimiento, su grandeza, insto a ir o a volver (para quien ya haya ido) al texto, a cualquier capítulo del libro y ver cómo crece con el tiempo, lo útil que es su lectura, tragar un poco, lo que se pueda, del saber de Piglia. Quizá uno de los mejores talleres literarios que pueda existir sea sentarse en una silla y desplegar el libro, subrayarlo y buscar los relatos de los que habla, leerlos o escucharlos (recomendable cualquier relato de Borges en youtube) y tratar de entender las equivalencias, lo que nos quiere enseñar. Es una lección apabullante.

Si proseguimos con su obra y con su vida, la vida de un profesor escritor, elegante y culto, con voz firme, con trazo seguro, sentimos que la historia se tuerce cuando es diagnosticado de ELA (esclerosis lateral amiotrófica) y su musculatura comienza a atrofiarse como un árbol que se seca. Desde entonces tuvo que trabajar al dictado, repasando sus diarios de toda una vida para lograr publicarlos al fin (era un proyecto necesario desde años atrás, parte fundamental de su obra madura): “Diarios de Emilio Renzi. Años de formación” (2015) y “Diarios de Emilio Renzi. Los años felices” (2016). 

Al final se volvió realidad el cuento kafkiano donde el señor que esconde la mano está ocultando una garra que lo convertirá en pájaro. También en su novela “Respiración artificial” de 1980, una delirante crónica de la Argentina, aparece un personaje, Luciano Ossorio, un ex senador condenado a una silla de ruedas por un tiro que le alcanzó la columna vertebral muchos años atrás y en una conversación con el joven Emilio Renzi lamenta que ya no puede escribir:

“(…) yo mismo dicto porque no puedo escribir. Porque debo decirle que ya no puedo escribir. Mis manos, ¿ve?, son garras; yo soy el albatros, mi vuelo es plácido sobre las riberas del cimetière marin, pero en la altura mis dedos se han transformado en las garras de ese pájaro que sólo puede posarse sobre el agua, sobre la roca que sobresale en medio del océano. Ya no puedo escribir, con estas manos ya no puedo escribir, he perdido> dijo, <la elegancia sacerdotal de mi letra manuscrita. Sólo mi voz persiste, cada vez más parecida al graznido del pájaro; sólo mi voz persiste y con ella dicto mi respuesta a los mensajes que recibo. Pero ¿a quién? Solo, aislado, haciendo equilibrio con las alas sobre esta roca, ¿a quién podría yo dictarle mis palabras?>”


Ricardo Piglia es disciplina, pasión e inteligencia. Yo seguiré leyéndolo, mis dedos acariciarán sus palabras, golpearán levemente mi kínder, pasarán hojas de papel para repasar, para absorber lo que pueda, aquello que me llegue, que me esté permitido. 

Antes de volverse pájaro y volar Piglia dejó las palabras y todas las claves que pudo para ayudarnos a continuar, a avanzar, a no repetir, hasta que la garra devore toda integridad.



viernes, 30 de diciembre de 2016

After Ego, la poesía que viene: Juan Fernández Rivero





La poesía que viene es madura y precisa, gusta de la innovación formal, bebe de todas las fuentes, traga, abraza la poesía del siglo XX, del siglo de Oro español, dorado y reluciente, y no desconoce los orígenes letrados y paganos de este Occidente tan oriental.


La poesía que viene es una vocación o no será, es una necesidad, un camino largo que recorrer. "After Ego" es el primer poemario editado de Juan Fernández Rivero y muestra esa necesidad, esa vitalidad que da comenzar el camino que se quiere seguir recorriendo durante toda una vida. Su poesía gusta de los matices, de las sutilezas que golpean al lector, que lo someten y posee los sabores específicos del presente y los saberes –normalmente dolorosos y brutos- del instinto de la especie. Su poesía es fresca, osada -en las formas- y emotiva, una rara combinación de anclaje a la realidad radiada y a la realidad privada de la piel y la garganta. Es extrañamente combativa e íntima, precisa y preciosa, diamante en bruto y saber estético, impulso y meditación:

“La quemadura estaba situada
debajo de la base del pulgar;
no era aparatosa,
tampoco dejaría cicatriz
-su vida ya tenía cicatrices;
la noche se había vuelto 
a apoderar de sus extremos
y el pecho del otoño,
cuajando su vacío de calor,
se derramaba ya sobre las casas;
detrás de la ventana,
aupada en la quietud de cuatro hombros,
viajaba la estructura del amor
con su marca de culpa
y su charco de fiebre entre las piernas.”

Este poemario está editado por Libros.com tras una campaña de crowdfunding y goza de una impecable edición en formato apaisado, con una cubierta muy cuidada y acompañada por las fotografías obligatorias de Joao Pedro Pinto. También contiene un texto impecable y expansivo de Luna Miguel dedicado al libro: "After Ego" y a su autor: Juan Fernández Rivero. 

Lo he disfrutado todo.








martes, 29 de noviembre de 2016

“Alabanza” ¿Adivinanza? De Alberto Olmos




“Alabanza” es una novela editada en el 2014 donde un escritor reflexiona sobre la literatura y sobre sí mismo. El espacio que elige el autor para ello es un pueblo acabado, un secarral.

Alberto Olmos es su autor y mira en una bola de cristal para situarnos en el 2019 y darnos un pronóstico sobre la situación de la literatura. Guiñando el ojo adivina que el Premio Nobel de literatura será otorgado a Bob Dylan, aunque yerra el año, en la novela Bob lo consigue tres años antes, en 2013, coincidiendo con el fin, el auténtico fin de la literatura. Estamos en ese fatídico 2013 y la novela habla:

 “-Muérete, Bob Dylan.
Ni siquiera el pesimismo de Sebastian había interpretado acertadamente el aviso que aquella extravagancia suponía para la Literatura. A fin de cuentas, muchos escritores llevaban décadas ponderando los méritos literarios de Bob Dylan y, cuando obtuvo el premio, lo celebraron extasiados. La fenomenal polémica que se desarrolló en los medios de comunicación duró semanas y, al cabo, se dio por buena la tesis de que todo era literatura (la música, el cine, los cómics; hasta los videojuegos)”.

Los pasos están dados hacia un nuevo devenir de la literatura, apertura en canal, democratización, globalización, fenómenos potenciados a través de internet (blogueros, editoriales digitales, crowdfunding, autoedición, pensadores, replicantes…), Alberto lo llama la muerte de la literatura y ubica a su protagonista, Sebastian, como mártir de este nuevo fenómeno.

La novela comienza así:

 “-No estoy enamorado de ti.
            También dijo que en el pueblo no habría internet. Era una broma, claro. O un prejuicio. O simplemente mentira.”

Broma, Prejuicio y Mentira son las tres partes en que se divide la novela.

Primera parte. Broma.
Sebastian, escritor recién consagrado por el mercado tras la publicación exitosa de un bestseller huye con su novia Claudia al campo, al pueblo. Para reconciliarse con la buena literatura planea escribir un nuevo libro de cuentos que se llamará Las amadas donde evocará a las mujeres de su vida.
El planteamiento formal de esta parte de la novela me parece muy interesante; mientras cuenta la novela exhibe su trabajo como escritor, se pregunta, borra, corrige, arruga, y yuxtapone la evolución creativa de su recién comenzado proyecto con el fluir de la novela, con la evolución de otro personaje, Claudia, en sus paseos por el pueblo. Formalmente es un trabajo ímprobo y literariamente conmovedor. Un ejemplo, es la historia de Silvia:

“Aquella noche inaugural en el pueblo no consiguió acabar un cuento, no consiguió, en rigor, empezarlo. El fracaso de aquella primera noche se titulaba <Remache>. Ya remache no le acababa de precipitar a nada bueno. Pensó en <Tachuela> y luego en <Grapa>, y, cuando no se le ocurrieron más palabras para aquellos excitantes intrusos metálicos en el cuerpo de Silvia, supo que estaba haciendo algo mal” (…) “Lo único que le importaba, lo único que hacía a Silvia merecedora o damnificada de un relato era esa cosa tan particular que enderezaba o fijaba o daba esplendor a su espalda. Los clavos. Era el detalle que hacía de ella literatura. Era esa imagen de su cuerpo curvado sobre el colchón, mientras la mano de Sebastian repasaba con curiosidad teratológica los robóticos remaches de su espalda”.

Segunda parte. Prejuicio.
Aquí comienza un ajuste de cuentas con el pasado, una deuda que tiene Sebastian pero que había contraído previamente el escritor Alberto Olmos con su pueblo, con sus orígenes. Olmos mata al pueblo para domarlo, para exhibirlo ancestral y representarlo a su antojo, con la única presencia física de algunas viejas vestidas de negro. En la quietud del pueblo muerto los personajes se exhiben bajo el calor y aflora el recuerdo de la infancia, la familia, la pobreza cultural, la exaltación del trabajo manual y mecánico, el alejamiento del barniz de clase, todo se exhibe con dolor, con distancia y con sequedad. La trama cabalga, a veces galopa, pero no es la prioridad, la novela es más de ahondar en el personaje y escocerse. Un fragmento:

“Esta frivolidad involuntaria, según la cual su pasado y el pasado de ficción que ha recibido de los libros no son indistinguibles pero sí equivalentes, le confirma su blindaje contra la sentimentalidad más vulgar. Es un tanto inhumano, lo admite, se crió en este pueblo y no puede ni tan siquiera fingir que le emociona volver”.

Tercera parte. Mentira.
En la última parte se destapan algunos truenos de otros tiempos pero la sensación prioritaria es de aferramiento al presente, de justificación de ese presente. La mentira mayor será la de la literatura. En un mundo donde las cartas se ponen boca arriba el autor señala el ibex 35 de la literatura; el poder omnímodo del gran editor sabio y de su crítico de referencia y la posterior caída libre hacia un mundo fragmentado, sin criterio, ciego y sordo, el mundo de internet, las redes sociales, la autoedición y la crítica no especializada.

¿Adivinanza? ¿Aquí también actúa Olmos como mago Berlín o Dynamo? Realmente no lo creo, la gran literatura se repliega, casi desaparece en estos tiempos de creación de un nuevo orden pero se atisba su reaparición en algunas obras de autores nuevos. La literatura vibra con fortaleza allí donde no te la esperas y eso es una muy buena noticia. 







miércoles, 5 de octubre de 2016

Elvira buscando a Adelaida


Recuerdo aquel primer libro de Elvira Navarro “La ciudad en invierno” (Caballo de Troya, 2007) que comenzaba con un relato sobre una niña pequeña llamada Clara y la relación con su tía, la persona que estaba a su cuidado. El personaje de la niña tenía una dimensión grandiosa, psicológica y literariamente, me gustaría tenerlo aquí para releerlo.

Ha pasado mucho tiempo desde entonces y la escritora ha publicado otros libros igual de interesantes: "La ciudad feliz" y "La trabajadora", utilizando una prosa cada vez más científica y expeditiva, más acabada, pero siempre que pienso en la prosa impoluta de Elvira me viene a la cabeza, sobre todo, ese primer relato que leí de la autora, los enormes matices psicológicos de la niña Clara y la indecisión y resignación de su tía. Resume muy bien su estilo.

Ahora Elvira ha querido encontrar a Adelaida García Morales en un libro polémico porque siendo ficción trata “Los últimos días de Adelaida García Morales” (o así se llama el libro aunque tampoco los trate mucho). Adelaida fue una escritora prudente, introvertida, poco amiga de la exhibición pública cuyo cuento “El sur” fue el causante de que su entonces marido Víctor Erice creara esa maravilla de película con el mismo nombre. En 1985 la autora ganó el Premio Herralde de novela con “El silencio de las sirenas” y a partir de aquí una Adelaida de 39 años comenzó su carrera literaria pública que duró hasta el 2001 con “El testamento de Regina”.

A mí me ha turbado el libro de Elvira Navarro, organizado por capítulos alternos que dedica a las dos mujeres que en ese momento se interesan por la historia de Adelaida, una realizadora que está grabando un documental sobre la autora y una concejal de cultura que tuvo un encuentro poco grato con Adelaida. La primera indaga (siempre a través de la ficción) la vida de Adelaida en boca de tres personas que la conocieron pero que no pertenecen al círculo íntimo de la autora, y la concejala piensa mientras se cuenta su vida, sus temores, sus carencias, exhibiendo su pobre condición moral/cultural. Además el libro consta de un Epílogo que es una especie de biografía de la vida de Adelaida que contiene también la transcripción de un podcast con la necrología de Adelaida donde conversa Javier del Pino con Luis Alegre y también con Alfonso Guerra que conoció a la autora en su juventud en el grupo de teatro sevillano Esperpento. También consta el libro de un apartado final que se llama: Aclaraciones donde la autora vuelve a incidir en el carácter ficticio del libro.

El libro consigue aproximarse a la mujer y a la escritora que fue Adelaida García Morales (siendo esta aproximación semificticia y parcial) con el fin de homenajearla e intenta mostrar a su vez el descuido institucional que nuestro país gasta hacia sus creadores, especialmente hacia los menos célebres. El experimento novelado de Elvira Navarro mantiene su prosa realista, concisa y psicológica de alto nivel pero es un libro que no hace vibrar, que no involucra excesivamente al lector y que no logra personajes realmente vívidos.

Elvira se ha puesto a buscar a Adelaida por todas las páginas de internet, por entre los significados de sus libros, buscando en las caras de la gente, en los límites entre razón y locura, en el anonimato y en la fama, paseando por los suburbios, pero no la ha encontrado, se le ha escapado por ese sur árido que ella conoce tan bien. Lo que sí creo que ha conseguido es reabrir la curiosidad de los lectores de este país por la literatura de Adelaida García Morales, o al menos, por su figura tan olvidada. Es de agradecérselo a Elvira.